
Los agrosistemas de secano extensivo, especialmente los cultivos de cereal y el viñedo tradicional, atraviesan desde hace décadas una profunda crisis. A la caída de la rentabilidad se suman el aumento de los costes, la competencia global, el abandono de tierras y una pérdida acelerada de biodiversidad que afecta a algunos de los paisajes agrícolas más valiosos de Europa. En este contexto, Secanos Vivos, un proyecto impulsado por SEO/BirdLife entre 2022 y 2025, ha querido responder a una pregunta clave: ¿es posible recuperar biodiversidad en el secano y, al mismo tiempo, mejorar su resiliencia y abrir nuevas vías de rentabilidad?
Tras tres años de trabajo, los datos y aprendizajes del proyecto piloto permiten afirmar que sí es posible, aunque no sin retos.
Un proyecto piloto para transformar el secano desde la evidencia
Secanos Vivos se ha desarrollado en más de 500 hectáreas, trabajando con 30 fincas demostrativas y 30 fincas de control repartidas en cinco comunidades autónomas. Inspirado en la experiencia previa de LIFE Olivares Vivos, el proyecto ha adaptado ese modelo al cereal y al viñedo de secano, combinando ciencia, manejo agrario, mercado y territorio.
El enfoque ha sido integral: restauración de biodiversidad, mejora de la resiliencia climática, análisis económico, dinamización social y diseño de un futuro sistema de certificación que permita trasladar el valor ambiental al mercado. Todo ello se ha llevado a cabo mediante acuerdos voluntarios de custodia del territorio con agricultores y agricultoras, trabajando en condiciones productivas reales.
Biodiversidad: los resultados existen y se pueden medir
Uno de los principales hitos del proyecto ha sido la generación del primer cuerpo de datos sistemáticos sobre biodiversidad en viñedos y cultivos herbáceos de secano en España. El seguimiento científico, coordinado por centros de investigación como la Universidad de Jaén y el IREC-CSIC, ha incluido más de 700 jornadas de campo y miles de registros sobre flora arvense, insectos polinizadores, otros artrópodos y avifauna.
Los resultados muestran una alta riqueza y valor de conservación en las fincas del proyecto: se han identificado 144 especies de aves, con una media de 44 por finca, incluyendo especies de gran interés como sisón, ganga ibérica, ganga ortega, carraca europea o alzacola rojizo. En la mayoría de las fincas se ha observado una mejora de los indicadores de biodiversidad, y en los casos más exitosos los incrementos alcanzan una media del 6 % anual.
El proyecto demuestra también que la biodiversidad responde mejor cuando las actuaciones se aplican de forma combinada —cubiertas vegetales, reducción del laboreo, revegetación de márgenes, refugios de fauna— y adaptadas a cada territorio, lo que subraya la importancia del acompañamiento técnico.
Resiliencia climática: biodiversidad y adaptación van de la mano
Secanos Vivos ha incorporado una dimensión climática innovadora, evaluando el secuestro de carbono en suelo y biomasa, los cobeneficios climáticos de las prácticas agrarias y la capacidad de los sistemas para adaptarse a sequías, erosión y pérdida de fertilidad.
Los análisis muestran que no todas las prácticas aportan el mismo beneficio marginal y que la combinación adecuada de medidas permite maximizar la resiliencia del agroecosistema. Este enfoque basado en evidencia resulta clave para orientar futuras políticas de mitigación y adaptación al cambio climático en el ámbito agrario.
Rentabilidad: límites del modelo actual y nuevas oportunidades
El diagnóstico económico confirma una realidad preocupante: la rentabilidad del cereal de secano es crítica, con márgenes muy reducidos o incluso negativos y una fuerte dependencia de las ayudas de la PAC. El viñedo, en cambio, muestra un mayor potencial para activar cadenas de valor diferenciadas.
El análisis identifica prácticas con impacto económico positivo directo —como la reducción del laboreo, las rotaciones con leguminosas, las cubiertas vegetales o la biofertilización— y señala el papel clave de los ecoregímenes de la PAC para convertir actuaciones ambientales en ingresos recurrentes. Sin nuevas vías de valor añadido, el secano difícilmente podrá sostenerse a medio y largo plazo.
Del campo al mercado: biodiversidad como valor añadido
Uno de los elementos más innovadores del proyecto ha sido el piloto de comercialización, que confirma la existencia de una demanda emergente de productos con mejoras reales en biodiversidad. En esta fase han participado 14 elaboradores, se han activado 44 puntos de venta y se han comercializado más de 3.000 unidades de productos como vinos, panes, harinas o cervezas, con continuidad de ventas en varios establecimientos tras el piloto.
Estos resultados refuerzan la idea de que la biodiversidad puede convertirse en un atributo reconocible y valorado por el consumidor.
Impacto social y territorial: sin personas no hay transición
Más allá de las fincas, Secanos Vivos ha apostado por la dinamización rural como condición indispensable para la transición agroecológica. A lo largo del proyecto se han desarrollado cursos de emprendimiento —especialmente dirigidos a mujeres—, actividades de turismo de naturaleza, jornadas de sensibilización y formación en ornitología y biodiversidad.
Estas acciones han contribuido a reforzar el tejido local, impulsar el empleo verde y generar nuevas oportunidades económicas en territorios afectados por la despoblación, demostrando que la restauración ecológica y la revitalización social son procesos inseparables.
Aprendizajes clave para el futuro del secano
El proyecto deja aprendizajes claros: la recuperación de la biodiversidad es posible, pero requiere tiempo, continuidad y acompañamiento técnico; los cambios en el manejo agrario se consolidan cuando los agricultores observan beneficios tangibles; la rentabilidad del secano exige nuevas narrativas y mercados; y las políticas agrarias deben avanzar hacia pagos por resultados basados en indicadores verificables.
Hacia Campos Vivos: un modelo replicable y escalable
Secanos Vivos sienta las bases de un modelo común, coherente y transferible, que junto con Olivares Vivos configura el marco de Campos Vivos, aplicable a otros cultivos mediterráneos como almendro, leguminosas o frutales de secano. La normalización de indicadores, el diseño del reglamento de certificación y la evidencia generada posicionan este enfoque como una herramienta clave para orientar la PAC post-2027 y las políticas de restauración de la naturaleza.
Los datos del proyecto piloto apuntan en una dirección clara: el secano mediterráneo puede ser parte de la solución a la crisis climática, de biodiversidad y al despoblamiento de las zonas de secano o a la falta relevo generacional del sector agrario, siempre que se reconozca su valor ecosistémico y se apueste por modelos que conviertan la biodiversidad en una oportunidad real para quienes lo trabajan.




